martes, 16 de marzo de 2010
Cala Llenguadets de Salou
La playa de mi infancia es la Cala Llenguadets de Salou. Todos los días de verano, mis primos y yo cruzábamos la calle y bajábamos los tropecientos escalones que hay que bajar para llegar a esta playa pequeña y bonita. Cuando ya tocábamos la arena, nos faltaba tiempo para entrar en el agua corriendo o saltando las olas. Normalmente el oleaje era muy débil, pero había días nublados en que el agua se levantaba muchos más palmos que de costumbre y el mar rugía de forma inhabitual. Esos días eran una fiesta: los críos nos armábamos de planchas, colchonetas y similares para surcar los mares y enfrentarnos a Neptuno cara a cara. Después, cansados, nos tirábamos encima de las toallas mientras los mayores nos perseguían para embadurnarnos de Nivea. Hambrientos, pedíamos un helado, que siempre le tocaba ir a buscar al más pequeño. Al mediodía la arena ya quema y hay que caminar por ella dando saltitos, y si encima vas cargado con monedas de cien que también queman, la cosa no es nada fácil. En los tiempos pre-capa de ozono se hacía una pequeña siesta al solecito después de comer, a eso de las dos, y así se despertaba uno con más ganas de agua. Las sesiones de baño de la tarde eran siempre memorables. A la hora de recoger, nos hacían golpear chanclas y toallas contra las rocas para que se fuera toda la arena y después aún nos quedaba subir los tropecientos escalones, que yo siempre empezaba a contar pero por la mitad ya me había perdido.
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exactamente como mi infancia! con mi hermana mayor y mis dos primos. Siempre jugando, siempre corriendo, tostaditos al sol con solo la Nivea de lata como crema solar (pero si era simple hidratante!).
ResponderEliminarY el bocata con arena incrustada... que rico!