sábado, 24 de abril de 2010

Lo más jodido



Pasa la vida, pasa, y la verdad es que reímos, bailamos y nos lo pasamos muy bien. Mi felicidad llega a veces a límites estratosféricos: momentos que dan sentido a mi vida y que pasarán por mi cabeza, a toda velocidad, cuando llegue mi último estertor, dibujando una última sonrisa en mi cara. Pero hay cosas que, por más que quiera, no puedo cambiar. Los que ya no están no regresarán jamás, y no puedo hablar con ellos ni ellos pueden verme para apreciar mis progresos o errores. Ya no hay más consejos cargados de lógica, ni voz que te arrope al irte a dormir. Pero hay un atajo que te aleja del mundo físico y te lleva hasta allí, y lo mejor es que lo puedes coger siempre que quieras. Yo lo hago a diario.

3 comentarios:

  1. ¡Vaya! Vuelvo a tu blog después de meses y me toca comentar en una entrada profunda.
    Muy bonito lo que dices, estoy completamente de acuerdo. Ala, ¡ya está!
    Yo daba al blog por muerto. ¡Qué ilusión ver que sigues escribiendo! Me he leído todo desde Valdés (qué guay es, por cierto) y como siempre me ha encantado. El que más, el que hablas de Barcelona. Ojalá vuelvas pronto.
    Besos

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  2. Amiga, gracias por tu bonito comentario. No teb npreocupes que en breve volverán los posts frívolos, que son los mejores, Lo que pasa es que la soledad del sur me pone melancólica.

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  3. Jo, qué bonito!! Eres una escritora como la copa de un pino. Hacía días que no te leía pero cuando lo hago siempre me transporto, sea cual sea el sitio al que nos mandes con tus escritos.
    Mil besos!

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