viernes, 16 de abril de 2010

El pueblo de mi infancia

Si no tienes un pueblo de tu infancia, no sabes lo que te pierdes. Yo pasaba los veranos en l'Aleixar, y recuerdo cada una de las calles por las que pasaba y jugaba. En mi cabeza retengo todos los trayectos que hacía a diario con mis primos: de casa a la piscina, de la piscina a casa de la padrina, de allí al Casal a comprar chicles de peseta y después a los bancos de delante de la iglesia a comer pipas.

2 comentarios:

  1. Yo también he pasado toooodos los veranos de mi infancia en el pueblo donde nacieron mis padres. Tengo tantos recuerdos que no sabría por dónde empezar pero espero que mis hijos puedan disfrutar de este mismo privilegio porque es muy especial. Los chicles de peseta, síííí!! Y las pipas del toro?

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  2. Los chicles de peseta venían en dos sabores: menta y fresa. Eran finitos, finitos, ¡pero con un duro te daban cinco! Una moneda de 25 pesetas era genial, si era de 50 la fiesta era mayúscula. Algunos días especiales caía una de 100... ¡Qué recuerdos!

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