domingo, 5 de febrero de 2012

Pedacitos por el suelo

Cuando era una tierna adolescente, ésta era la canción que escuchaba cada vez que me rompían el corazón. Es sencilla, bonita y fácil de entender. ¿Quién no se reconoce en eso de "aprender a encajar con gracia" cuando te dan puerta? ¡Se aprende tan rápido a "esconderlo dentro y llorar después"! ¡La dignidad ante todo!

Ahora que soy adulta, sigo escuchando esta canción. Bueno, a veces. Sigue siendo bonita y sencilla. También curativa, especialmente si estamos hablando de rupturas insignificantes con mindundis de medio pelo. Para otros casos puede ser necesario un disco entero, aviso.

Y, después de escucharla varias veces seguidas de forma obsesiva, los trocitos, milagrosamente, se empiezan a recomponer, y poco a poco van formando otra vez un corazón, que regresa al cuerpo por fin, grande y con latido, otra vez preparado para la batalla.

4 comentarios:

  1. Yo en los momentos de bajona siempre acudo a Camela, que no son tan profundos, pero sí son efectivos :).

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  2. Muy fan de la Rosenvinge y de Marin Verp

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  3. estás segura de que ahora eres adulta?

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